lunes, 20 de septiembre de 2010

Puede besar a la novia


             No es que esté ansiosa, pero no negaré que he idealizado el momento. MI BODA! Lo único que quiero es tener a aquel hombre que me ayude a ser feliz y esté a mi lado. Que me cuide y que yo lo pueda cuidar cuando su cascarón se vuelva débil. Que tengamos confianza pero que a la vez sigamos guardando esos pequeños gratos secretos que se van revelando mientras pasa el tiempo. Que me entregue más de lo que doy y yo le dé mucho más de lo que él me da.
          Amarnos… suena tan poco aquella palabra para aquel sentimiento que un día me llegará, juntos le inventaremos un nuevo nombre mucho más extraño porque “amor” es una palabra que usa todo el mundo como si fueran saludos. Cocinaríamos juntos, nos besaríamos, caminaríamos y muchas cosas de todo tipo las haremos juntos y con mucha alegría. Quiero que dure lo que más se pueda. Por eso espero que su personalidad sea compatible con la mía porque soy una mujer de carácter fuerte y me encanta pelear, es por eso que en vez de discutir necesito que sepa calmarme, no sé cómo lo hará, pero él sabrá hacerlo. Quiero que con mucho amor me una a su cuerpo, me ame, me acaricie y respire sobre mi cuerpo, serán momentos mágicos y yo le agradeceré siempre por mostrarme el mundo desde las estrellas.
                   
                Cuando llegue aquel día de la ceremonia el cielo será más azul, los colores todos serán más vivos, las flores desprenderán un olor más aromatizante, las aves cantarán más fuerte y los árboles bailarán al ritmo del viento mientras nosotros pasamos, saludando con sus hojas deseándonos lo mejor. Y en la noche, el sonido del mar potente se escuchará cerca de nosotros, las estrellas brillarán con entusiasmo y hasta la luna se detendrá a mirarnos con su maternal fase mientras nos bendice con el manto azul que cubre lo terrenal cuando ella está feliz.
                 Aquel día yo caminaré hacia el altar y lo único que quiero hacer es sonreír mientras miro a tus ojos porque será tanto lo que veré en ellos. Espero tener la concentración para poder seguir adelante sin perderme en ellos aquel momento, al menos no del todo. Observaré tu mirada, tus brillantes ojos que se abren como enormes portones de aquella alma que será mi alma también, tu boca que sonreirá tan grande pero a la vez se doble porque sentirás tanta alegría que querrás llorar. Yo y tú separados por un pasillo. Mientras camino hacia ti, tú pensarás que seré lo más cercano del cielo que jamás estarás y aunque sé que es romanticismo e idealización, yo me sentiré de la misma forma respecto a ti. Los ángeles tocarán arpas y cantarán al mismo tiempo, porque el paraíso no se encuentra en el cielo, sino en tus ojos, sino en mis ojos, sino en nosotros.
                  Aunque me gustaría una ceremonia en la playa iluminada por velas, y considerando que no soy cristiana, si me lo pidieras accedería a casarme por la iglesia si fuera tu deseo. Quiero amarte como nunca he amado antes, complacerte, hacerte feliz y que tú me hagas reír, con eso amor, seré dueña de las llaves del Edén.
                 Y por último… haré que el mundo se detenga cuando digamos “acepto” y nuestro beso sea el principio de una larga historia llena de momentos y clichés bobos que a veces son inevitables.