miércoles, 20 de octubre de 2010

Después de tu carta




     Hoy me has entregado una carta, mejor dicho, ha terminado en mis manos porque no me la diste en persona. Es una de disculpas, creo. La vi y la primera persona que se me vino a la mente fuiste tú, no porque haya visto tu letra que reconozco porque es casi inelegible sino porque deseé con toda mi alma que lo fuera. Leo una oración y me debo detener a llorar, porque no puedo continuar leyendo con la mirada tan vidriosa, para luego poder continuar ¡Las disculpas se piden en persona! Esto me sabe a mentira, me hace sentir muy mal. Dice "debes tener presente esto: te aprecio". Y no entiendo por qué hay gente que dice esas cosas por cartas o cuando ya no hay vuelta atrás. La tinta está corrida en la línea n°21,23y 25. Espero que hayan sido tus lágrimas. El tiempo no es relativo siempre, ahora me doy cuenta. No puedo respirar bien, me estoy mareando ¡Que extraño es este llanto! Lloro fuerte pero en silencio, me he encerrado en la habitación, no quiero que nadie me vea o escuche en este estado. Ésta no es una película ni un cuento de hadas. No correré a tus brazos y perdonaré lo que hiciste y lo que no. Es la vida real y es tiempo de que te des cuenta de que no soy ella, como yo ya lo he notado ¡No actuaré al estilo princesa! ¡NO SOY ELLA! No me enojaré por tonteras y te haré ir detrás de mí para luego ir hacia ti y solucionar todo con una mirada. Por favor, no intentes que actúe como ella para solucionar las cosas tan rápido como hacías con ella. Y sí, quizás ahora recién sabes esto que también pienso y en verdad creo que es lo que más me duele. Pero prefiero decírtelo en persona para que veas en mis ojos la seriedad del asunto, para que veas reflejadas en mis lágrimas la cobardía de tu indecisión y en mi desconsuelo, la verdad.

     No estoy cerrando el capítulo de una etapa de mi vida, sólo estoy dando vuelta la página para seguir adelante ¿Llenarme de superficialidad podrá tapar lo profundo de mi alma? ¡MÍRAME VIDA! Mira el pasado y el presente. Observa lo que tus "obstáculos para aprender" han hecho de mí.

domingo, 17 de octubre de 2010

Nuevo Blog

 Estuve pensando que no creo que se deban mezclar mis pensamientos respecto a mi vida y lo que siento y pienso sobre lo que me sucede, con mi pasatiempo favorito; escribir. Es por eso que decidí tener dos blogs simultáneos en los que escribiré mis historias y MIS historias.


Si quieres ver el nuevo blog, sólo debes pulsar Aquí. Saludos, Nao ELgueta :)

lunes, 11 de octubre de 2010



Y allí nos encontrábamos, viendo televisión, solos. Yo te hablaba del difícil día que había tenido y tú no me oías.
-No me estás escuchando- te dije en voz baja- ¿Estás pensando en ella? Sé que verla hoy debe haber sido difícil para ti, pero ya la has olvidado ¿No?
-¡No es eso! Mi vida no gira en torno a ella, ni mi pasado- dijiste mientras te levantabas violentamente del sillón, y te asomaste por la ventana, afuera era un oscuro y gris atardecer de otoño, llovía.
- Si ya la has olvidado ¿Por qué entonces te irritas tanto cuando toco el tema? Las heridas cicatrizadas no se supone que duelan.
-¡Basta! Se supone que deberías entenderme y apoyarme, no cuestionarme-tu voz se quebró, pero la recuperaste rápidamente-. Al preguntarme sobre ella te haces daño a ti misma, lo sabes.
     Me tardé en contestar, cuando gritas, jamás puedo reaccionar en el instante.
-No es lo que importa- dije mientras me levantaba suavemente y con timidez del sillón- Quiero ayudarte, cueste lo que cueste, duela lo que duela. Sé que es difícil olvidar a la gente cuando te hiere, o te apuñala por la espalda. Sólo te quería recordar que cuentas con unos oídos y hombros disponibles para ti siempre- dije mientras una lágrima enmarcaba mi mejilla. Tomé mi codo con mi mano, como abrazándome a mí misma, mientras tú cerrabas las persianas.
     Desearía que estuvieras aquí. En cuerpo y alma. Que tu mente sólo piense en mí, porque soy la única que te puede hacer feliz. Tener todo lo que necesitas para estar completo. SER ELLA. Cuánto me gustaría ayudarte a dejar todo atrás, cambiar tu gesto de seriedad y mirada triste, a un rostro limpio de sufrimientos. Pero es más fácil subir a la luna de un salto, que poder hundirme en tu corazón e impregnarme en tu alma. Quiero que me ames porque poseo todo el amor que necesitas, y está esperando por ti. Quiero que aterrices y esta noche estés aquí, realmente aquí.
-Lo siento, ya no hablemos del tema- dijiste. Siempre se te ha hecho fácil huir a la hora de hablar de tus sentimientos.
-No puede ser que tú siempre...- no pude terminar la frase porque me callaste con un beso.
     Fue un beso distinto, fue con pasión, un ardiente beso. Me tomaste con fuerza entre tus poderosos brazos y  me llevaste en ellos a mi habitación. Me dejaste sobre la cama y te sacaste la camisa. Me asusté. Tus ojos tenían un oscuro y particular brillo. Era algo entre una lágrima y el asomo de un plan vil, como una venganza. Estaba desconcertada. No alcancé a decir palabra y tú ya estabas completamente desnudo y me estabas desvistiendo. Mientras besabas mi cuello suspiré:
-Siempre huyes.
     Pero, tal como hacías antes, no oíste. Me dejé llevar. Al fin y al cabo no sé qué es lo que quieres que te dé, pero estoy dispuesta a dártelo todo. Mientras tu ser está dentro de mí, sé que yo no estoy dentro de ti. Sé que mientras me besas, no piensas en mí. Pero a pesar de todo, te amo y mantengo la esperanza de que un día tus ojos vean realmente mi rostro mientras estamos conectados.
     Y afuera sigue lloviendo, dentro de mis ventanas también llueve pero tu labor ha terminado y te has quedado dormido. Quisiera que mi abrazo se sintiera tan cálido en ti, como el tuyo se siente en mí.














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Adelanto de mi nuevo blog, que se viene muy pronto.





A Giver.

    Tu encanto y magia se han esfumado, se han ido paulatinamente en todos los besos que regalas ¿Por qué haces esto? Regalas tus preciados labios como si fuesen miradas pasajeras. Has tenido ya tres parejas desde que ya no estamos “juntos”.
   ¿Es irónico no? Que has besado a tantas mujeres, pero a la ÚNICA que has amado, sólo te concedió un beso en la mejilla. Será tu castigo (casi) eterno, te lo has ganado y con cada acción libertina que cometes, te lo mereces cada vez más.







Locomoción colectiva

Con un sol de verano que se muestra pero nada abriga, esperé pacientemente a que pasara un colectivo con cupo para poder finalmente ir a mi casa a descansar. Tuve que esperar un poco más tiempo del que suelo esperar puesto que era la hora pick y yo había salido más tarde porque estaba rindiendo una prueba. Detuve un 116 y me subí. Dos cuadras más adelante se bajó del vehículo el señor que estaba al lado mío y quedé sola en los asientos de atrás. Frente a la estación de buses, alguien ha abierto la puerta en donde estaba la ventana por la cual yo miraba, y se asoma un chico normal, con rasgos normales y acento normal, preguntando si llegaba hasta cierto lugar al norte de la ciudad. El conductor respondió que sí y se bajó para abrirle el maletero y que guardara su maleta. Se sentó atrás, conmigo. Fue tan gentil en su manera de expresarse que me llamó la atención, aquello y su dulce tono de voz.
     Mucho más lejos y varias cuadras más, se sube otra persona, otra vida, otro ente, otro cuerpo, así que te corriste y quedamos brazo con brazo, pierna con pierna. Agradezco que la señora que se subió fuera rellena pues quedamos bien pegados. Sentí tu perfume, cálido y cautivador. El calor de tu cuerpo, muy reconfortante en aquel ambiente tan frío. Sentí cada músculo de tu brazo moverse cuando sacaste un celular de la pequeña mochila negra que llevabas. Se calló un lápiz de un bolsillo lateral, quisiste recogerlo pero era casi imposible pues la señora de rojo ocupaba mucho espacio, y estaba dormida así que no se movía. Me agaché y lo recogí, me reí y te reíste de vuelta algo nervioso. Seguí mirando por la ventana y tú disimulabas hacer lo mismo, pero mirabas otra cosa, a mí, mi cabello, mi cuello descubierto. Te quedé mirando por el espejo retrovisor y notaste que te había pillado, desviaste la vista rápidamente, esta vez no hubo risas.
     Se despierta y se baja la mujer de rojo, y sin ninguna prisa, tomas tus cosas para correrte y ocupar el espacio ahora vacío. Cerré mis ojos y deseé que no lo hicieras, pero lo hiciste de todas formas. Debes haber pensado que quería mi espacio, cuando era todo lo contrario. Cuando tu cuerpo se alejó del mío sentí un frío entremedio. Ya no te volví a mirar hasta el final del viaje. Dije “me deja en la siguiente entrada” y el colectivo se detuvo. Abriste la puerta, levantaste tu mochila y te bajaste. Luego yo bajé, y mirando hacia el suelo dije gracias. Has dicho “de nada” con esa dulce voz que no volveré a escuchar. Subiste al vehículo. Caminé unos pasos y volteé, me mirabas. Cuando mis ojos se cruzaron con los tuyos, tus cejas se arquearon  como entre sorpresa, despedida y pena ¿En qué habrás estado pensando? ¿Tendrás problemas muy graves? Tus ojos eso dicen.
     Sonreí, una sonrisa de hasta nunca y vi cómo el auto se alejó y lo perdí de vista. Una sonrisa, de hasta nunca...

viernes, 1 de octubre de 2010

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de lo que das.

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de todo lo que has dado. Cuesta detenerse porque se te cae el mundo, pero tarde o temprano debes hacerlo. Y basta con que yo me pierda un tiempo, me dé un descanso, o simplemente decida aclarar mi mente, para que todo se vaya literalmente al suelo (por no decir a la mierda). Todos tenemos derecho a tomarnos nuestro tiempo de meditación incluyendo separaciones momentáneas con amistades, familiares, relaciones de todo tipo, sin tener que ser juzgados no? Bueno, debería ser así. Todos pasamos por momentos en los que todo el mundo nos parece irritable y en vez de hacer las cosas mal, preferimos hacer nada. Y he tenido muchos problemas este último año pero parece no ser excusa suficiente para nadie. Cada vez que quiero enojarme con alguien porque me falla, me pongo en su lugar y pienso “qué tanto me ha entregado la otra persona” y si veo que soy yo la que también ha fallado, no me enojo. Y me gustaría que todo el mundo pudiera hacer eso siempre, ponerse en los zapatos del otro. Antes de sacar apresuradas conclusiones y realizar dolorosas acusaciones. No es tan difícil la empatía, pero es fácil olvidarse de aplicarla. No hay nada de malo en expresar tus sentimientos sea como sea que te sientas, siempre cuando hables de cómo TÚ te sientes. Como dice un enunciado “la libertad propia, termina donde comienza la del otro”. Si vas a criticar o insultar o decir cosas feas asegúrate de que estés en lo correcto y no estés sacando conclusiones apresuradas porque hay huellas que nunca se borran, como el dolor que se siente cuando un ser querido te insulta. Si alguien no es contigo, ahora, lo que quieres que sea, no significa que nunca lo fue. Es fácil generalizar todo cuando te sientes abrumado, te ciega el árbol y eres incapaz de ver el bosque.




Fotografía: San Pedro de Atacama, Segunda región, Chile. Por Gerson Elgueta (mi hermano)