domingo, 4 de diciembre de 2011

Yo, conmigo


     Yo busqué centrarme en mí misma. Busqué aislarme en mi mundo y vivir por mí, para mí, conmigo. Busco centralizar mis energías en mi propio mundo y beneficiarme todo lo que pueda, pero apenas logro acercarme a la meta, aparece el resto del universo. Vienen los amigos, la familia, la música y  la realidad. No puedo, ni creo que podré, bajarme del mundo giratorio para sentarme en un pasto imaginario a descansar. La empatía, que es un don para mí, no deja desconectarme, soy como un enchufe fundido al tomacorriente. No hay separación, no hay distancia, no puedo hacerme la fría por más que quiera ¿Y para qué quiero ser egoísta? Quiero ser egoísta con el resto, para ser bondadosa conmigo, pero me cuesta demasiado. Quiero que mi mente gire en torno a mí, ser narcisista. Dejar de pensar si al resto le molestará lo que hago, lo que digo, lo que escribo, si les perturbará quien realmente soy. Soy una necia, una cobarde, me amo como soy, pero me cambiaría un montón de cosas.  
     Quiero dejar de vivir por el resto, porque el resto no vive conmigo cuando vivo mal. Porque doy todo de mí por apoyar a mis seres queridos, pero cuando necesito de dónde afirmarme, nadie hace de baranda. Quiero estar más para mí, pero sin dejar de ser para el resto. Quiero repartirme, pero seguir siendo una sola, tan compacta como compleja. Dispersarme en el aire y comprimirme en mi centro. Abarcar todo y que todo me abarque, porque si no lo hace, no se siente bien. Poder tener soledad conmigo, sin sentirme sola. Y aunque aprecio lo maravilloso que pueden ser unos momentos de soledad, no los quiero por mucho tiempo, porque enfrían demasiado, alzan las defensas y vulneran la mente equilibrada. No diré que quiero alejarme del resto porque dañan, si fuera por eso, debería alejarme de mí porque mis propias decisiones y pensamientos me pueden dañar más que cualquier cosa.
     Debería haber al menos un día a la semana, llamado el día del uno mismo, en que todos se aíslen. Estar con tus pensamientos golpea fuerte, pero a veces esos golpes te ponen de pie. Si no nos mezclamos un poco con la nostalgia, no sabemos apreciar el presente en su esplendor. No digo que vivamos en el pasado, o quizás sí, estoy confundida. Es porque me falta más tiempo conmigo, y que pase lento, va todo muy rápido, en especial en esta época del año. 
     Y sin darme cuenta pido ser egoísta, cuando este texto está lleno de lo que YO quiero, lo he logrado.




(Y la musiquita que le acompaña)