Powered By Blogger

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Vamos mal


      
      Ayer me preguntaron que cómo íbamos, y sin pensarlo dije bien, porque es como me haces sentir.  Pero realmente estamos mal, tú y yo, esto. Vamos de mal en peor. Siento cada día un lazo más fuerte, un cariño que cambia de bueno a mucho mejor. Cada día ocupas más mi pensamiento, cada día me rondas más. Cuando no estoy contigo siento un vacío, como que nada de lo que hago es útil, estar sin ti me hace querer estar contigo. No importa si vemos TV, si comemos, si estamos en silencio o si hablamos, estar contigo es tenerte al lado y poder besarte si me da un impulso arrebatado. Son malos estos nervios que me aprietan cuando estoy a minutos de verte, es el revoltijo ansioso que espera tu rostro. Son malas estas manos que se mueren por acariciar tu pelo, tus manos, unirse con tu mejilla y seguirte besando con labios impacientes. Y siento un miedo, el miedo al miedo que puede venir después.
      He puesto mucho de mi parte para que esto funcione, tú también, y está funcionando. Y ahora que funciona me siento insegura si continuar o no. Nadie quiere meterse a un lugar de donde sabe saldrá herido, pero a veces el camino vale la pena del triste final. Yo no me saldré de esto, porque di mi palabra y la cumpliré porque fue algo que elegí.
      Yo no puedo prometerte nada, porque ni siquiera a mí me prometo cosas. Pero deberías saber que intentaré cada día un muy buen día, no sé de mañana, no sé del fin de la semana, no sé de la próxima semana, no sé del fin de mes o fin del año. Pero hoy te voy a regalonear hasta cansarme y poder dormir junto a ti.

viernes, 6 de abril de 2012

¡Los invito a debatir!


     Desarrollen sus propias ideas, vayan más allá del comentario colectivo, de adoptar el pensamiento prefabricado por alguien más, de dejarle el trabajo de pensar a alguien más. Cuestiónense y cuestionen antes de adoptar una concepción ajena. 
     Discutan y planteen sus puntos de vista, evalúen los argumentos de la parte contraria y pregunten el por qué de cada uno, descarten las falacias, contradicciones, ataques al oponente y todos aquellos que se autoinvaliden.
     Si algo no les parece bien, coméntenlo, háblenlo, discútanlo, pero por sobre todo, intenten encontrar una posible solución o el grano de arena que puedan aportar a la situación.
     RECUERDEN QUE: tener distintos puntos de vista, NO nos hace enemigos, y debatirlos nos llena de cultura y nos abre la mente. Tampoco teman a cambiar de pensamiento, que no les digan que 'se están dando vuelta la chaqueta', que la mente es libre y nuestras ideas también maduran. Saber darse cuenta de nuestros errores y admitir otras perspectivas es un trabajo costoso, pero si acertamos, muy valioso.
     Las personas que en medio de un debate se dan por vencidos y 'allá tú con lo que pienses'+descalificativos, no son personas interesantes.
     ¿Cuándo fue la última vez en que te quedaste sin argumentos frente a alguien en un debate? Guarda ese momento, hasta que la sociedad en general vuelva a perderle el miedo a la crítica y a ser criticados, no son momentos comunes.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Yo, conmigo


     Yo busqué centrarme en mí misma. Busqué aislarme en mi mundo y vivir por mí, para mí, conmigo. Busco centralizar mis energías en mi propio mundo y beneficiarme todo lo que pueda, pero apenas logro acercarme a la meta, aparece el resto del universo. Vienen los amigos, la familia, la música y  la realidad. No puedo, ni creo que podré, bajarme del mundo giratorio para sentarme en un pasto imaginario a descansar. La empatía, que es un don para mí, no deja desconectarme, soy como un enchufe fundido al tomacorriente. No hay separación, no hay distancia, no puedo hacerme la fría por más que quiera ¿Y para qué quiero ser egoísta? Quiero ser egoísta con el resto, para ser bondadosa conmigo, pero me cuesta demasiado. Quiero que mi mente gire en torno a mí, ser narcisista. Dejar de pensar si al resto le molestará lo que hago, lo que digo, lo que escribo, si les perturbará quien realmente soy. Soy una necia, una cobarde, me amo como soy, pero me cambiaría un montón de cosas.  
     Quiero dejar de vivir por el resto, porque el resto no vive conmigo cuando vivo mal. Porque doy todo de mí por apoyar a mis seres queridos, pero cuando necesito de dónde afirmarme, nadie hace de baranda. Quiero estar más para mí, pero sin dejar de ser para el resto. Quiero repartirme, pero seguir siendo una sola, tan compacta como compleja. Dispersarme en el aire y comprimirme en mi centro. Abarcar todo y que todo me abarque, porque si no lo hace, no se siente bien. Poder tener soledad conmigo, sin sentirme sola. Y aunque aprecio lo maravilloso que pueden ser unos momentos de soledad, no los quiero por mucho tiempo, porque enfrían demasiado, alzan las defensas y vulneran la mente equilibrada. No diré que quiero alejarme del resto porque dañan, si fuera por eso, debería alejarme de mí porque mis propias decisiones y pensamientos me pueden dañar más que cualquier cosa.
     Debería haber al menos un día a la semana, llamado el día del uno mismo, en que todos se aíslen. Estar con tus pensamientos golpea fuerte, pero a veces esos golpes te ponen de pie. Si no nos mezclamos un poco con la nostalgia, no sabemos apreciar el presente en su esplendor. No digo que vivamos en el pasado, o quizás sí, estoy confundida. Es porque me falta más tiempo conmigo, y que pase lento, va todo muy rápido, en especial en esta época del año. 
     Y sin darme cuenta pido ser egoísta, cuando este texto está lleno de lo que YO quiero, lo he logrado.




(Y la musiquita que le acompaña)

viernes, 28 de octubre de 2011

Consuelos mediante MCM


     El problema no son los medios de comunicación de masas, es la gente que cree que mediante ellos, pueden seguir siendo personas. El problema es la gente que cree que mediante un comentario en una página, un mensaje de texto, o algún otro frío contacto piensa que te entrega su apoyo. Es acaso que no les importa o que se están acostumbrando a la era digital. Bueno, que se enteren ahora mismo, que nada puede reemplazar un abrazo.

     Cuando un ser cercano sufre, lo mejor que puedes hacer es ir a visitarlo, abrazarlo, besarle la frente, como gesto mínimo y en caso de imposibilidad de transporte, llamarlo. Quizás quiera pensar solo, pero acompañado. Puedes sentarte a su lado, tomarle la mano, o mirar el techo, juntos. Porque en el momento en que se quiebre, podrás abrazarlo. Quizás nunca lo haga, quizás nunca llore mientras estén juntos, quizás nunca te agradezca, quizás no te acepte los abrazos porque no quiere llorar frente a ti, pero puedes dar por seguro que ese gesto tuyo no lo olvidará.
     ¿Comentar en una página? ¿Enserio? Detente un segundo a pensar, si tú estuvieras sufriendo, si un ser querido se te está muriendo, si terminaste con tu pareja, si perdiste un torneo importante para ti, ¿te bastaría con que te manden un mensaje que diga “fuerzas”? ¡Vamos! Cuando sufres quieres atención, saber que no estás solo en tu mundo en pausa, mientras todo sigue girando igual de rápido, quieres que alguien se detenga contigo, se baje de este planeta giratorio a pensar en que cualquier momento nos vamos. Cuando sufres tú, piensas en ti y en lo que a ti te rodea, y quieres que se fijen en ti y tu sufrimiento, aunque estés solo, quieres que piensen en ti. Pero cuando otro sufre ¿lo ayudas de la forma en que un amigo lo hace? Consuela a los que te quieren y quieres, porque la preocupación, es parte de un buen querer.
     Pero pensándolo bien, no nos consuelen a los que en este momento sufrimos, no. No nos consuelen si ustedes son de los que piensan dos veces antes de llamar a un amigo enfermo. No nos consuelen si ustedes son de los que ven a un amigo llorando y se quedan en duda si ayudarlo o no, porque están peleados. No nos consuelen si ustedes son de los que no se acercan a menos que tengan un pañuelo en el bolsillo. No nos consuelen si ustedes son de los que prefieren no acercarse porque no saben qué decir. No nos consuelen si se acercan por lástima y no por preocupación. No nos consuelen, porque para una doble decepción, no hay más espacio para sufrir.

domingo, 3 de julio de 2011

Reincidencias


       
          Cuando la misma persona nos repite una y otra vez la misma pregunta o historia en cada ocasión en que la vemos o hablamos con ella, lo primero que pensamos es “¿Acaso no tiene otro tema del cual hablarme?” Pero este actuar tiene un significado, un trasfondo y justificación bastante simple, el extrañar. La falta de cercanía, pero las ganas de tenerla.
          Pongámonos en el lugar de alguien que extrañe a su amiga desde hace años y quiera meterle conversación, todo comienza con un “Hola, ¿cómo estás?”, luego intercambian un par de palabras y se saca a flote un recuerdo de cuando eran pequeñas, funciona, ambas se ríen. Si durante esa conversación no acontece algún tema relevante, será algo frustrante. Para el siguiente encuentro seguirán sólo los recuerdos del pasado y una que otra pregunta del tipo “¿Y qué pasó con aquella tendinitis que te aquejaba hace unos días?”, y es entonces cuando se vuelve a develar el mismo recuerdo de infancia que posteriormente resultó para generar una cercanía y un par de carcajadas, puede que vuelva a resultar una, dos, tres o muchas veces, quizás para siempre, pero cada vez las risas serán menos sinceras, y no significa que no se valore el recuerdo, o la persona, sino que ya estás cansado de reírte de la misma reminiscencia una y otra vez.
            Puede ser inseguridad la que no permite preguntar otras cosas porque no se sabe qué grado de confianza se puede alcanzar. Puede ser torpeza generada por la inclusión de sentimientos, que como ya se sabe, deja sin palabras hasta al más elocuente. Pueden ser un montón de razones diferentes, o un montón en un solo caso.
            Yo analizo cuando me sucede o le sucede a personas conmigo (no hay que ser tan cruel sin previo análisis) y hay muchas veces en que es verdaderamente odioso como en otras es verdaderamente tierno.


domingo, 20 de febrero de 2011

Da la cara, por favor.


             Por favor deja de evadirme. Te entregué la carta más fuerte que he escrito en toda mi vida, la más llena de sentimientos y honesta carta de toda mi vida, exactamente hace una semana atrás y tú quedas como si nada, no me hablas, no me llamas, nada! No te pido que me escribas una de vuelta, no es eso, sino que te pido me des una respuesta, es decir, si quieres darme una oportunidad y que aquella carta sirvió de algo, que algo movió en tu corazón o que simplemente no te provocó ningún sentimiento y no quieres arriesgarte a probar “que tal si…” . Si es la segunda: quedamos bien, deberás darme un tiempo obviamente para pensar y recapacitar, olvidar, pero luego quizás podamos ser amigos porque contigo soy yo y te tengo confianza, y de aquí a encontrar a otra persona con la que forme una conexión así, tardaré bastante.
             No te pregunto ahora mismo porque acabas de terminar con tu novia y quizás estás más sentimental y volátil que de costumbre así que quizás hasta te enojes conmigo por ser tan “insensible” o “imprudente” por preguntártelo y pensar en mí y no en ti que pasas por un mal momento y si llegara a desatarse tu ira, incluso, podrías herirme con palabras como dagas que no se piensan antes de lanzar. Pero yo (sin atacarte) te pregunto: ¿No te das cuenta que yo también paso por un mal momento? Asimismo, yo, te podría catalogar de “insensible” o “imprudente” por no responder aunque sea con una palabra a mi declaración de amor y, desatada mi furia, reclamar por una excusa de ¿Dónde quedó esa llamada que dijiste me harías al día siguiente? Que sigo esperando hasta el día de hoy.


----------------


Escrito el 1ero de Abril del año 2010, nada nuevo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Soy siempre la que huye.


Soy tan predecible cuando del amor se trata. Siempre huyo, siempre evado. Cuando debo jugármela por aquel que quiero lo hago con todo lo que pueda pero siempre con respeto hacia la persona y respetando cada límite, pero cuando se dan las cosas me acobardo y me pierdo entre excusas ¿A qué le tengo miedo? He pensado que quizás sea miedo al compromiso, estar con alguien, sentir que me quitan libertad. O quizás es porque mis padres son divorciados y en mi inconsciente pienso que cualquier relación mía terminará de la misma forma, desastre, llanto, dolor, etc. 

Desde pequeña he querido tener una relación estable con alguien, sentir muchas mariposas y ser feliz. Cegarme por amor a mi pareja, seguirla a donde vaya, tenerla en mi mente y que a su vez me tenga en la suya. Realmente cuando lo pienso así, oníricamente, no me importaría que fuese destructiva o me alejara de la gente que quiero, es egoísta lo sé, pero quiero que por una vez al menos alguien me haga sentir como si no hubiese nada más en el mundo. Tener a quién dedicarle tanto amor, tanto poema que tengo para escribir, alguien reciba los textos que escribo y dedicarle toda mi cursilería y que sea bien recibida. Unos labios que sean sólo míos, un cabello para acariciar, son otros rincones para recorrer, otro cuerpo completo, entero para mí.

Cuando me invitan a salir siempre hayo la excusa para no asistir: no me dejaron ir, no ando con celular, no tengo transporte, se enfermó una amiga, tengo una cena familiar. Por algo dicen que “el que busca, encuentra”, si busco excusas lo más probable es que encuentre millones para decirle a la persona y justificar mi inasistencia o la completa cancelación de la salida.

Me pregunto si, ¿Algún día vendrá alguien a quien quiera tanto que pierda cualquier inhibición y así pueda superar este miedo aún un tanto inexplicable o esto depende 100% de mí? Sea como sea, estoy abierta a nuevas posibilidades y trataré de no ser cerrada en cuanto a las salidas y los desconocidos en especial  porque por el momento en mi círculo cercano no existe alguien que me atraiga.

martes, 8 de febrero de 2011

La miel del panal amarillo.


     Incluso si tus labios no son dulces, yo los veo como caramelos. Yo te descubrí hace años atrás. Recuerdas el lugar, el evento, pero no recordarás a este ser que te observó desde el tercer piso. Puedes recordar la adrenalina que corría por tu sangre al presentarte por primera vez pero no puedes recordar los rostros que te apreciaban porque eran un montón. Se encendió una duda, una incertidumbre hecha sentimiento. Todavía no comprendo cómo es que pudiste abrir en una mente un camino jamás planeado, ahora pavimentado de deseo por tus ojos. Has cambiado, he cambiado, pero debo dejar en claro que yo supe tu orientación incluso antes de que tú supieras qué te depararía algún día el destino. ¿O es que lo sabías tú también? Si yo descubrí  el panal antes que aquella persona que te acompaña hoy... ¿no debería ser yo la que se estuviese nutriendo de tu miel?

     Camino y pensamiento absurdo, el  andar pausado del sentimiento que crece. No creas tampoco que te quiero, menos aún que te amo. Pero el deseo es cegador al igual que los otros dos factores. Hay mezclas fatales como la marihuana y el alcohol pero hay mezclas aún peores, que no te matan, no, sino que envenenan tu alma de fantasías extrañas que ni siquiera estás segura de querer realizar, tus ojos y tus labios, ten cuidado de cómo los usas. Temo la proximidad porque tengo problemas de control a distancia, no imagino mi brazo rozando el tuyo.

     El peligro inminente, el miedo a enfrentar la verdad, el pavor a la respuesta de la masa, es algo que me hubiese gustado haber compartido contigo, pero soy muy cobarde, probablemente te me hubieses adelantado de todas formas. Confieso que no tengo su cabello de fuego, pero tengo el carácter. Tengo las ganas, me faltan las oportunidades.

     Huelga de hambre en mí cada vez que te veo y me rehúso a alimentarme de algo que no sean tus labios. Lo sé, lo sé, ya los he nombrado bastantes veces ya como para aburrir a quien lea esto, pero quien lee esto y se aburre de leer “tus labios” es porque jamás los ha visto. Yo sólo buscaba ahondar en la mirada profunda que un día se dirigió directamente hacia mi pupila, pero me pierdo en el camino de vuelta a la realidad cada vez que exploro en ellos. Tus gestos inocentes dentro de tu actitud poderosa, dentro de la brutalidad. Excitante brutalidad y místico grito de tu alma, sale con fuerza y un ritmo, pautado pero vanguardista. El foco que te alumbra cada vez que demuestras para lo que naciste te hace ver aún más deseable, es lo que siempre quise, MI SUEÑO lo cumples TÚ y es admirable que lo hagas con gusto y pasión.

     ¡Se de mi propiedad! Sabría cuidarte entre caricias, besos y celos. Entre encuentros, ausencias y mi apoyo. Entre sábanas, césped y asientos. Ayúdame a no tenerle miedo al mundo. Edúcame con tu valentía, toma de mi mano y hazme notar que lo que opina el resto es sólo basura y lo único importante es la persona que sujeta tu mano. Toma mi brazo y levántame de la esquina oscura de la auto-omisión, has que brille bajo el haz radiante de tus ojos que me indicarán que está bien ser quien soy, siempre. Despeja de mi mente cualquier rastro de inseguridad, que no costará mucho ya que al tenerte, aceptarte y gritar al viento, la libertad será bien vista.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Por segunda vez III

     Miedo, tengo mucho mucho de ese sentimiento guardado dentro de mí en este momento. No puedo siquiera asimilar que me encuentro en esta situación. Jamás en mi vida consideré siquiera repetir de curso. Pero hoy esto se acerca como una realidad probable y amenazante. Tengo mil excusas para “justificarme” como que se divorciaron mis padres, me separaron de mi hermano, se murió mi abuela paterna, perdí al hombre que más he querido en esta vida, me alejé de mis mejores amigas, me han ofendido, herido, y decepcionado mucho este año, mi abuela materna la internaron de urgencia en el hospital. Pero ninguna es suficiente para justificarme ante mí misma.
     Soy terca pero no tonta. Puedo ver y tengo claro, todo el lado ‘bueno’ del asunto; subir mi promedio, mi NEM, madurar lo que no he madurado, aprender de verdad la materia. Y todo aquello que los repitentes reiteran una y otra vez para consolarse a sí mismos. Pero todo eso junto, no le hace peso en la balanza al sentimiento de vergüenza y decepción. Vergüenza de mí misma de lo que soy y lo que no alcancé a ser, porque si no tengo buenas notas es por floja, despreocupada, y carente de fuerza de voluntad, todo depende de mí pero me cuesta controlarlo de todas formas. Y aquella decepción que generaré en mi familia, y con familia me refiero a mi padre. La cara que pondrá cuando sepa que (si es que sucede) repito de curso. Él, que tiene un hijo egresado de la carrera de Kinesiología con el mejor promedio de toda la generación y un diploma al mejor compañero, una mezcla perfecta, y el otro hijo, estudiando Medicina en la ciudad y universidad que quiere. Sé que es malo compararse con los demás pero yo los llamo modelos a seguir, una especie de musas. Una amiga me dijo que no llegaría a ningún lado si me preocupaba de lo que los demás pensaran de mi “error” porque cuando me halle tirada en el suelo, aunque quieran, no podrán recogerme, que soy sólo yo y mi opinión sobre mí misma lo que importa. Pero ¿cómo puedo ser tan egoísta? Es decir, sí estoy consciente de lo que quiero y de lo que pienso de mí al reprobar, porque es sobre todo lo que destaca, mis sentimientos sobre mí misma. Pero pase lo que pase, nunca me hundiré sola. A mi familia y amigos no les dará lo mismo, se limitarán al hablar de ciertos temas frente a mí. Sé que la vida sigue, que el mundo no se acaba aquí, sé que puedo subir mis notas, pero no me siento preparada para afrontar otro golpe de la vida, menos uno así.
     Es un año... 365 días, 12 meses de retraso. ¡UN AÑO ES DEMASIADO TIEMPO! Nunca me imaginé graduándome un año después, viendo materia un año después, dando la PSU un año después, estando con compañeros un año menores, entrando a la Universidad un año más tarde. Diciéndole a mis tíos y primos que sí, que yo estaba el año pasado en III° medio, pero que éste año igual. Sonriendo incómodamente cuando me pregunten por qué pasó, porque la respuesta es demasiado larga e íntima.
     Y no voy a prometerle a las estrellas y al cielo que si me ayudan a pasar de curso yo voy a estudiar más, ser mejor estudiante, disciplinada, responsable, porque no quiero seguir sumando derrotas a mi lista, o quizás sí lo haga. Ni siquiera saber que tuve consecutivos bloqueos emocionales pueden consolarme de que no fue tanto mi culpa sino de la situación en la que fui puesta.



sábado, 13 de noviembre de 2010

Paulina

     Entramos a la clase y estaban ocupados casi todos los asientos así que me senté detrás de ella, en la parte trasera de la sala. El profesor salió del aula a buscar unos papeles y se demoró toda la clase, es decir, jamás volvió hasta que salimos a descanso y llegó a despedirse pidiendo fingidas disculpas. Yo no había hablado con ella muchas veces a pesar de que vamos en el mismo curso desde hace ocho meses. Se dio vuelta y comenzamos a hablar tímidamente. Ella me enseñaba a hacer unos ejercicios de Trigonometría y siempre he sido de cabeza dura asique tuvo que repetirme varias veces y con mucha paciencia cada paso. Yo trataba de bromear pero ella me detenía y me decía que me concentrara o perdería el hilo. Me sentí un tanto ofendida al principio pero luego comprendí que buscaba ayudarme. Luego de ya entendidos los ejercicios me sentí libre de bromear tranquila mientras los realizaba, y ella se reía a carcajadas, tímidas, pero carcajadas al fin y al cabo. De repente se me cae el estuche y Paulina lo recoge diciendo:

-Se te caen mucho las cosas, eres despistada.

-¿Enserio? Pero si me acaba de caer, es porque lo empujé con el codo- respondí 
desconcertada.

Y ella me hace notar que durante el transcurso de la clase se me habían caído: 2 veces el estuche, 3 veces el lapicero y una vez la calculadora. Ni siquiera me había dado cuenta y eso que yo misma los había recogido del piso. No recuerdo la última vez que hablé con alguien que notara un detalle pequeño como aquel, siempre soy yo. Me sorprendió su capacidad de observación y que estuviera concentrada en la conversación que teníamos. Luego de pasados casi todos los minutos de la clase y muchas risas y palabras después, se produce un silencio que duró alrededor de 30 segundos y ella murmulla:

-Me caes bien- acompañado de una amplia sonrisa, pero sin mostrar los dientes.

     Lo dijo mirándome a los ojos y se veía a través de ellos una enorme sinceridad. Me sentí completamente halagada por lo que dijo y cómo lo dijo y le respondí que ella también me caía muy bien y aunque intenté, sé que mis ojos no pudieron imitar la sinceridad tan verdadera que ella me había mostrado, pero lo dije enserio. Fue una agradable conversación, pero no creo que se repita.



martes, 9 de noviembre de 2010

Pequeño Ruiseñor (p)


  • Yo quisiera ser aquella estela
  • Que inicia tu primavera
  • Yo puedo ser aquel ruiseñor
  • Qué te despierta del sueño y el dolor
  • Sería lindo transformarme
  • En todo lo que de ti forma parte
  • Estar contigo cada vez
  • Que necesitas a alguien y a nadie ves
  • Mi felicidad está en la tuya
  • Y tu tristeza es mi furia
  • Me convierto más tuya cada minuto
  • Y no desconfío de tu amor en lo absoluto
  • Nunca me dejes marchar
  • Pues a tu lado está mi bienestar
  • No apartes tu vista de aquí
  • Pues sin tus ojos ¿qué sería de mí?
  • No acabes de fabricarme tu amor
  • Tus besos son morfina y alivian mi dolor
  • Tus abrazos llenan de sol mi ser
  • Y ellos mismos me salvaron de un oscuro atardecer
  • En el crepúsculo del día tu recuerdo
  • Invade cada átomo, y no concuerdo
  • Con qué quieras abandonar todo por un error
  • Sabes qué caer con una piedra no te hace inferior
  • Confío en que tú volverás
  • Como en primavera las hojas
  • Sé qué no me fallarás
  • Aunque te sobren las copas.

    Nao ELgueta*



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mentir

    Mentir no siempre daña, no siempre tanto. A pesar del dicho "Se pilla antes a un mentiroso que a un ladrón", no siempre te van a pillar las mentiras. Las mentiras son mentiras por más pequeñas y "beneficiosas" que sean. Las mentiras son mentiras aún cuando se mienta con buenas intenciones o buenos finales. Mentir puede ayudar a otros mientras te destruye a ti mismo. Mentir está mal de todas formas, a pesar de las vueltas que quiera darle.   
     Y en este instante me siento mal porque te he mentido. Una mentira pequeña, inofensiva, quizás nunca la descubras (y es lo que más espero porque si me descubres y te enojas, mi mundo se caería... más), sin embargo, me hace sentir mal. Pero más mal me hace que me la creas y digas que confías en mí y en lo que yo diga. Tanto me ha costado ganarme aquella confianza y tanto he trabajado para ganarla, y para ganarte a ti, y pasé a llevar todo eso sin pensarlo dos veces. Espero que si un día te das cuenta de esta pequeña e inofensiva mentira, sea demasiado tarde para separarte de mí (con tanta facilidad).



miércoles, 20 de octubre de 2010

Después de tu carta




     Hoy me has entregado una carta, mejor dicho, ha terminado en mis manos porque no me la diste en persona. Es una de disculpas, creo. La vi y la primera persona que se me vino a la mente fuiste tú, no porque haya visto tu letra que reconozco porque es casi inelegible sino porque deseé con toda mi alma que lo fuera. Leo una oración y me debo detener a llorar, porque no puedo continuar leyendo con la mirada tan vidriosa, para luego poder continuar ¡Las disculpas se piden en persona! Esto me sabe a mentira, me hace sentir muy mal. Dice "debes tener presente esto: te aprecio". Y no entiendo por qué hay gente que dice esas cosas por cartas o cuando ya no hay vuelta atrás. La tinta está corrida en la línea n°21,23y 25. Espero que hayan sido tus lágrimas. El tiempo no es relativo siempre, ahora me doy cuenta. No puedo respirar bien, me estoy mareando ¡Que extraño es este llanto! Lloro fuerte pero en silencio, me he encerrado en la habitación, no quiero que nadie me vea o escuche en este estado. Ésta no es una película ni un cuento de hadas. No correré a tus brazos y perdonaré lo que hiciste y lo que no. Es la vida real y es tiempo de que te des cuenta de que no soy ella, como yo ya lo he notado ¡No actuaré al estilo princesa! ¡NO SOY ELLA! No me enojaré por tonteras y te haré ir detrás de mí para luego ir hacia ti y solucionar todo con una mirada. Por favor, no intentes que actúe como ella para solucionar las cosas tan rápido como hacías con ella. Y sí, quizás ahora recién sabes esto que también pienso y en verdad creo que es lo que más me duele. Pero prefiero decírtelo en persona para que veas en mis ojos la seriedad del asunto, para que veas reflejadas en mis lágrimas la cobardía de tu indecisión y en mi desconsuelo, la verdad.

     No estoy cerrando el capítulo de una etapa de mi vida, sólo estoy dando vuelta la página para seguir adelante ¿Llenarme de superficialidad podrá tapar lo profundo de mi alma? ¡MÍRAME VIDA! Mira el pasado y el presente. Observa lo que tus "obstáculos para aprender" han hecho de mí.

domingo, 17 de octubre de 2010

Nuevo Blog

 Estuve pensando que no creo que se deban mezclar mis pensamientos respecto a mi vida y lo que siento y pienso sobre lo que me sucede, con mi pasatiempo favorito; escribir. Es por eso que decidí tener dos blogs simultáneos en los que escribiré mis historias y MIS historias.


Si quieres ver el nuevo blog, sólo debes pulsar Aquí. Saludos, Nao ELgueta :)

lunes, 11 de octubre de 2010



Y allí nos encontrábamos, viendo televisión, solos. Yo te hablaba del difícil día que había tenido y tú no me oías.
-No me estás escuchando- te dije en voz baja- ¿Estás pensando en ella? Sé que verla hoy debe haber sido difícil para ti, pero ya la has olvidado ¿No?
-¡No es eso! Mi vida no gira en torno a ella, ni mi pasado- dijiste mientras te levantabas violentamente del sillón, y te asomaste por la ventana, afuera era un oscuro y gris atardecer de otoño, llovía.
- Si ya la has olvidado ¿Por qué entonces te irritas tanto cuando toco el tema? Las heridas cicatrizadas no se supone que duelan.
-¡Basta! Se supone que deberías entenderme y apoyarme, no cuestionarme-tu voz se quebró, pero la recuperaste rápidamente-. Al preguntarme sobre ella te haces daño a ti misma, lo sabes.
     Me tardé en contestar, cuando gritas, jamás puedo reaccionar en el instante.
-No es lo que importa- dije mientras me levantaba suavemente y con timidez del sillón- Quiero ayudarte, cueste lo que cueste, duela lo que duela. Sé que es difícil olvidar a la gente cuando te hiere, o te apuñala por la espalda. Sólo te quería recordar que cuentas con unos oídos y hombros disponibles para ti siempre- dije mientras una lágrima enmarcaba mi mejilla. Tomé mi codo con mi mano, como abrazándome a mí misma, mientras tú cerrabas las persianas.
     Desearía que estuvieras aquí. En cuerpo y alma. Que tu mente sólo piense en mí, porque soy la única que te puede hacer feliz. Tener todo lo que necesitas para estar completo. SER ELLA. Cuánto me gustaría ayudarte a dejar todo atrás, cambiar tu gesto de seriedad y mirada triste, a un rostro limpio de sufrimientos. Pero es más fácil subir a la luna de un salto, que poder hundirme en tu corazón e impregnarme en tu alma. Quiero que me ames porque poseo todo el amor que necesitas, y está esperando por ti. Quiero que aterrices y esta noche estés aquí, realmente aquí.
-Lo siento, ya no hablemos del tema- dijiste. Siempre se te ha hecho fácil huir a la hora de hablar de tus sentimientos.
-No puede ser que tú siempre...- no pude terminar la frase porque me callaste con un beso.
     Fue un beso distinto, fue con pasión, un ardiente beso. Me tomaste con fuerza entre tus poderosos brazos y  me llevaste en ellos a mi habitación. Me dejaste sobre la cama y te sacaste la camisa. Me asusté. Tus ojos tenían un oscuro y particular brillo. Era algo entre una lágrima y el asomo de un plan vil, como una venganza. Estaba desconcertada. No alcancé a decir palabra y tú ya estabas completamente desnudo y me estabas desvistiendo. Mientras besabas mi cuello suspiré:
-Siempre huyes.
     Pero, tal como hacías antes, no oíste. Me dejé llevar. Al fin y al cabo no sé qué es lo que quieres que te dé, pero estoy dispuesta a dártelo todo. Mientras tu ser está dentro de mí, sé que yo no estoy dentro de ti. Sé que mientras me besas, no piensas en mí. Pero a pesar de todo, te amo y mantengo la esperanza de que un día tus ojos vean realmente mi rostro mientras estamos conectados.
     Y afuera sigue lloviendo, dentro de mis ventanas también llueve pero tu labor ha terminado y te has quedado dormido. Quisiera que mi abrazo se sintiera tan cálido en ti, como el tuyo se siente en mí.














---------------------------------------


Adelanto de mi nuevo blog, que se viene muy pronto.





A Giver.

    Tu encanto y magia se han esfumado, se han ido paulatinamente en todos los besos que regalas ¿Por qué haces esto? Regalas tus preciados labios como si fuesen miradas pasajeras. Has tenido ya tres parejas desde que ya no estamos “juntos”.
   ¿Es irónico no? Que has besado a tantas mujeres, pero a la ÚNICA que has amado, sólo te concedió un beso en la mejilla. Será tu castigo (casi) eterno, te lo has ganado y con cada acción libertina que cometes, te lo mereces cada vez más.







Locomoción colectiva

Con un sol de verano que se muestra pero nada abriga, esperé pacientemente a que pasara un colectivo con cupo para poder finalmente ir a mi casa a descansar. Tuve que esperar un poco más tiempo del que suelo esperar puesto que era la hora pick y yo había salido más tarde porque estaba rindiendo una prueba. Detuve un 116 y me subí. Dos cuadras más adelante se bajó del vehículo el señor que estaba al lado mío y quedé sola en los asientos de atrás. Frente a la estación de buses, alguien ha abierto la puerta en donde estaba la ventana por la cual yo miraba, y se asoma un chico normal, con rasgos normales y acento normal, preguntando si llegaba hasta cierto lugar al norte de la ciudad. El conductor respondió que sí y se bajó para abrirle el maletero y que guardara su maleta. Se sentó atrás, conmigo. Fue tan gentil en su manera de expresarse que me llamó la atención, aquello y su dulce tono de voz.
     Mucho más lejos y varias cuadras más, se sube otra persona, otra vida, otro ente, otro cuerpo, así que te corriste y quedamos brazo con brazo, pierna con pierna. Agradezco que la señora que se subió fuera rellena pues quedamos bien pegados. Sentí tu perfume, cálido y cautivador. El calor de tu cuerpo, muy reconfortante en aquel ambiente tan frío. Sentí cada músculo de tu brazo moverse cuando sacaste un celular de la pequeña mochila negra que llevabas. Se calló un lápiz de un bolsillo lateral, quisiste recogerlo pero era casi imposible pues la señora de rojo ocupaba mucho espacio, y estaba dormida así que no se movía. Me agaché y lo recogí, me reí y te reíste de vuelta algo nervioso. Seguí mirando por la ventana y tú disimulabas hacer lo mismo, pero mirabas otra cosa, a mí, mi cabello, mi cuello descubierto. Te quedé mirando por el espejo retrovisor y notaste que te había pillado, desviaste la vista rápidamente, esta vez no hubo risas.
     Se despierta y se baja la mujer de rojo, y sin ninguna prisa, tomas tus cosas para correrte y ocupar el espacio ahora vacío. Cerré mis ojos y deseé que no lo hicieras, pero lo hiciste de todas formas. Debes haber pensado que quería mi espacio, cuando era todo lo contrario. Cuando tu cuerpo se alejó del mío sentí un frío entremedio. Ya no te volví a mirar hasta el final del viaje. Dije “me deja en la siguiente entrada” y el colectivo se detuvo. Abriste la puerta, levantaste tu mochila y te bajaste. Luego yo bajé, y mirando hacia el suelo dije gracias. Has dicho “de nada” con esa dulce voz que no volveré a escuchar. Subiste al vehículo. Caminé unos pasos y volteé, me mirabas. Cuando mis ojos se cruzaron con los tuyos, tus cejas se arquearon  como entre sorpresa, despedida y pena ¿En qué habrás estado pensando? ¿Tendrás problemas muy graves? Tus ojos eso dicen.
     Sonreí, una sonrisa de hasta nunca y vi cómo el auto se alejó y lo perdí de vista. Una sonrisa, de hasta nunca...

viernes, 1 de octubre de 2010

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de lo que das.

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de todo lo que has dado. Cuesta detenerse porque se te cae el mundo, pero tarde o temprano debes hacerlo. Y basta con que yo me pierda un tiempo, me dé un descanso, o simplemente decida aclarar mi mente, para que todo se vaya literalmente al suelo (por no decir a la mierda). Todos tenemos derecho a tomarnos nuestro tiempo de meditación incluyendo separaciones momentáneas con amistades, familiares, relaciones de todo tipo, sin tener que ser juzgados no? Bueno, debería ser así. Todos pasamos por momentos en los que todo el mundo nos parece irritable y en vez de hacer las cosas mal, preferimos hacer nada. Y he tenido muchos problemas este último año pero parece no ser excusa suficiente para nadie. Cada vez que quiero enojarme con alguien porque me falla, me pongo en su lugar y pienso “qué tanto me ha entregado la otra persona” y si veo que soy yo la que también ha fallado, no me enojo. Y me gustaría que todo el mundo pudiera hacer eso siempre, ponerse en los zapatos del otro. Antes de sacar apresuradas conclusiones y realizar dolorosas acusaciones. No es tan difícil la empatía, pero es fácil olvidarse de aplicarla. No hay nada de malo en expresar tus sentimientos sea como sea que te sientas, siempre cuando hables de cómo TÚ te sientes. Como dice un enunciado “la libertad propia, termina donde comienza la del otro”. Si vas a criticar o insultar o decir cosas feas asegúrate de que estés en lo correcto y no estés sacando conclusiones apresuradas porque hay huellas que nunca se borran, como el dolor que se siente cuando un ser querido te insulta. Si alguien no es contigo, ahora, lo que quieres que sea, no significa que nunca lo fue. Es fácil generalizar todo cuando te sientes abrumado, te ciega el árbol y eres incapaz de ver el bosque.




Fotografía: San Pedro de Atacama, Segunda región, Chile. Por Gerson Elgueta (mi hermano)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Puede besar a la novia


             No es que esté ansiosa, pero no negaré que he idealizado el momento. MI BODA! Lo único que quiero es tener a aquel hombre que me ayude a ser feliz y esté a mi lado. Que me cuide y que yo lo pueda cuidar cuando su cascarón se vuelva débil. Que tengamos confianza pero que a la vez sigamos guardando esos pequeños gratos secretos que se van revelando mientras pasa el tiempo. Que me entregue más de lo que doy y yo le dé mucho más de lo que él me da.
          Amarnos… suena tan poco aquella palabra para aquel sentimiento que un día me llegará, juntos le inventaremos un nuevo nombre mucho más extraño porque “amor” es una palabra que usa todo el mundo como si fueran saludos. Cocinaríamos juntos, nos besaríamos, caminaríamos y muchas cosas de todo tipo las haremos juntos y con mucha alegría. Quiero que dure lo que más se pueda. Por eso espero que su personalidad sea compatible con la mía porque soy una mujer de carácter fuerte y me encanta pelear, es por eso que en vez de discutir necesito que sepa calmarme, no sé cómo lo hará, pero él sabrá hacerlo. Quiero que con mucho amor me una a su cuerpo, me ame, me acaricie y respire sobre mi cuerpo, serán momentos mágicos y yo le agradeceré siempre por mostrarme el mundo desde las estrellas.
                   
                Cuando llegue aquel día de la ceremonia el cielo será más azul, los colores todos serán más vivos, las flores desprenderán un olor más aromatizante, las aves cantarán más fuerte y los árboles bailarán al ritmo del viento mientras nosotros pasamos, saludando con sus hojas deseándonos lo mejor. Y en la noche, el sonido del mar potente se escuchará cerca de nosotros, las estrellas brillarán con entusiasmo y hasta la luna se detendrá a mirarnos con su maternal fase mientras nos bendice con el manto azul que cubre lo terrenal cuando ella está feliz.
                 Aquel día yo caminaré hacia el altar y lo único que quiero hacer es sonreír mientras miro a tus ojos porque será tanto lo que veré en ellos. Espero tener la concentración para poder seguir adelante sin perderme en ellos aquel momento, al menos no del todo. Observaré tu mirada, tus brillantes ojos que se abren como enormes portones de aquella alma que será mi alma también, tu boca que sonreirá tan grande pero a la vez se doble porque sentirás tanta alegría que querrás llorar. Yo y tú separados por un pasillo. Mientras camino hacia ti, tú pensarás que seré lo más cercano del cielo que jamás estarás y aunque sé que es romanticismo e idealización, yo me sentiré de la misma forma respecto a ti. Los ángeles tocarán arpas y cantarán al mismo tiempo, porque el paraíso no se encuentra en el cielo, sino en tus ojos, sino en mis ojos, sino en nosotros.
                  Aunque me gustaría una ceremonia en la playa iluminada por velas, y considerando que no soy cristiana, si me lo pidieras accedería a casarme por la iglesia si fuera tu deseo. Quiero amarte como nunca he amado antes, complacerte, hacerte feliz y que tú me hagas reír, con eso amor, seré dueña de las llaves del Edén.
                 Y por último… haré que el mundo se detenga cuando digamos “acepto” y nuestro beso sea el principio de una larga historia llena de momentos y clichés bobos que a veces son inevitables.

lunes, 30 de agosto de 2010

Un café en aquel lugar frío.


Sigo perdiendo las esperanzas, cada día un poco más. Me dan unas ganas enormes de agarrarte fuerte por los hombros y sacudirte hasta que me preguntes por qué lo hago para responderte “¡porque tú no haces nada!”. Cada vez que mi mirada se topa con la tuya o te veo caminar a lo lejos, me entran ganas de correr hacia ti gritando tu nombre para llamar tu atención y luego golpearte fuerte, muy fuerte, y ver si de ésa manera algún golpe es lo suficientemente fuerte como para hacer reaccionar a tu corazón o tu mente y te des cuenta de lo que te pierdes, de que me pierdes. He pensado en jalarte el cabello y besarte en la frente para luego huir, a ver si eso cambia algo. Me entran ganas de aferrarme a tus pies y llorarte, hasta que te inclines, me abraces y me digas que lo sientes, que tu intención no fue herirme, que piensas en mí algunos días, que esté tranquila porque todo volverá a ser como antes. Me dan ganas de acercarme a ti con delicadeza y preguntarte qué es lo que pasa por tu mente. Me dan ganas de hacer como si nada hubiese pasado, para poder volver a hablar contigo y contarte cosas que he estado guardando todo este tiempo, regalarte aquel CD con videos de tu banda favorita que descargué y grabé para ti. De entregarte una carta que te recuerde todos los buenos momentos que hemos pasado juntas para que te des cuenta de que sí vale la pena luchar por esta amistad, y junto a esos buenos momentos, escribir muchas razones del porqué no te quiero perder y los porqué no deberías perderme, pero te corresponde a ti darte cuenta de todo eso. Quiero volver a caminar a tu lado, tomarte la mano y decirte que te quería tal y como eras. Que simplemente me agradaban todos tus detalles y tus actitudes buenas, y que adoraba tus defectos al mismo tiempo. Recordarte que siempre he estado para ti y lo seguiré estando. Invitarte a mi fría casa para que tu mirada y sonrisa la hagan cálida mientras nos tomamos un café, porque sé cuánto te gustan ¡Y ahora tengo una cafetera! Volver a decirte lo tonta que eres mientras me río de tus bromas. Repetirte honestamente lo agradecida que me siento cuando me aconsejas, o mejor dicho, cuando lo hacías. Acariciar tu fino cabello mientras te digo que necesitas un corte, porque lo has dejado crecer más de lo usual.

Pero luego me doy cuenta de que no puedo hacer todas esas cosas, porque no hablamos más. Porque mi orgullo, a pesar de haber disminuido, me retiene y me dice que eres tú la que debe acercarse. Porque actúas como si te importara poco arreglar esto y no puedo hacerte cambiar de opinión y/o actitud. Es lo que demuestras, pero sé que en el fondo algo te debe importar, si no es así significa que no te conozco, que has mentido todos estos años, y sólo pierdo mi tiempo. Podría perdonarte. Pero por favor, acércate para decirte que es demasiado tarde.

Ésta carta me ha servido como una despedida que no me atrevo a concretar porque siento que no me corresponde. No estoy cerrando el capítulo de una etapa de mi vida, porque no se puede cerrar algo que está inconcluso, sólo estoy dando vuelta la página para seguir adelante. Sé que tarde o temprano leerás esto y espero que lo tomes de buena forma, o que lo tomes como quieras. No sé qué sientes tú respecto a este quiebre, al menos ya sabes lo que pienso yo.



Fotografía por: David C Shultz