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martes, 9 de noviembre de 2010

Pequeño Ruiseñor (p)


  • Yo quisiera ser aquella estela
  • Que inicia tu primavera
  • Yo puedo ser aquel ruiseñor
  • Qué te despierta del sueño y el dolor
  • Sería lindo transformarme
  • En todo lo que de ti forma parte
  • Estar contigo cada vez
  • Que necesitas a alguien y a nadie ves
  • Mi felicidad está en la tuya
  • Y tu tristeza es mi furia
  • Me convierto más tuya cada minuto
  • Y no desconfío de tu amor en lo absoluto
  • Nunca me dejes marchar
  • Pues a tu lado está mi bienestar
  • No apartes tu vista de aquí
  • Pues sin tus ojos ¿qué sería de mí?
  • No acabes de fabricarme tu amor
  • Tus besos son morfina y alivian mi dolor
  • Tus abrazos llenan de sol mi ser
  • Y ellos mismos me salvaron de un oscuro atardecer
  • En el crepúsculo del día tu recuerdo
  • Invade cada átomo, y no concuerdo
  • Con qué quieras abandonar todo por un error
  • Sabes qué caer con una piedra no te hace inferior
  • Confío en que tú volverás
  • Como en primavera las hojas
  • Sé qué no me fallarás
  • Aunque te sobren las copas.

    Nao ELgueta*



lunes, 11 de octubre de 2010

Locomoción colectiva

Con un sol de verano que se muestra pero nada abriga, esperé pacientemente a que pasara un colectivo con cupo para poder finalmente ir a mi casa a descansar. Tuve que esperar un poco más tiempo del que suelo esperar puesto que era la hora pick y yo había salido más tarde porque estaba rindiendo una prueba. Detuve un 116 y me subí. Dos cuadras más adelante se bajó del vehículo el señor que estaba al lado mío y quedé sola en los asientos de atrás. Frente a la estación de buses, alguien ha abierto la puerta en donde estaba la ventana por la cual yo miraba, y se asoma un chico normal, con rasgos normales y acento normal, preguntando si llegaba hasta cierto lugar al norte de la ciudad. El conductor respondió que sí y se bajó para abrirle el maletero y que guardara su maleta. Se sentó atrás, conmigo. Fue tan gentil en su manera de expresarse que me llamó la atención, aquello y su dulce tono de voz.
     Mucho más lejos y varias cuadras más, se sube otra persona, otra vida, otro ente, otro cuerpo, así que te corriste y quedamos brazo con brazo, pierna con pierna. Agradezco que la señora que se subió fuera rellena pues quedamos bien pegados. Sentí tu perfume, cálido y cautivador. El calor de tu cuerpo, muy reconfortante en aquel ambiente tan frío. Sentí cada músculo de tu brazo moverse cuando sacaste un celular de la pequeña mochila negra que llevabas. Se calló un lápiz de un bolsillo lateral, quisiste recogerlo pero era casi imposible pues la señora de rojo ocupaba mucho espacio, y estaba dormida así que no se movía. Me agaché y lo recogí, me reí y te reíste de vuelta algo nervioso. Seguí mirando por la ventana y tú disimulabas hacer lo mismo, pero mirabas otra cosa, a mí, mi cabello, mi cuello descubierto. Te quedé mirando por el espejo retrovisor y notaste que te había pillado, desviaste la vista rápidamente, esta vez no hubo risas.
     Se despierta y se baja la mujer de rojo, y sin ninguna prisa, tomas tus cosas para correrte y ocupar el espacio ahora vacío. Cerré mis ojos y deseé que no lo hicieras, pero lo hiciste de todas formas. Debes haber pensado que quería mi espacio, cuando era todo lo contrario. Cuando tu cuerpo se alejó del mío sentí un frío entremedio. Ya no te volví a mirar hasta el final del viaje. Dije “me deja en la siguiente entrada” y el colectivo se detuvo. Abriste la puerta, levantaste tu mochila y te bajaste. Luego yo bajé, y mirando hacia el suelo dije gracias. Has dicho “de nada” con esa dulce voz que no volveré a escuchar. Subiste al vehículo. Caminé unos pasos y volteé, me mirabas. Cuando mis ojos se cruzaron con los tuyos, tus cejas se arquearon  como entre sorpresa, despedida y pena ¿En qué habrás estado pensando? ¿Tendrás problemas muy graves? Tus ojos eso dicen.
     Sonreí, una sonrisa de hasta nunca y vi cómo el auto se alejó y lo perdí de vista. Una sonrisa, de hasta nunca...

domingo, 23 de agosto de 2009

Me quiero enamorar ...


Quiero enamorarme

y caer suavemente,

caer en tus brazos

fundirte en mi mente


Quiero sentir en la brisa

tu voz, tu aroma

tan sólo de tanto extrañar

tus ojos, tu boca


Me quiero enamorar

para sentir un bienestar,

que seas pausas en mi vida

yo te quiero amar


Acércate ya

deseo sentir tu presencia,

no te demores más

el amor ha marcado en mí,su ausencia


Cómo deseo que llegues

para darte mi confianza,

cómo anhelo tus brazos

tu figura , tu elegancia


Tanto como niño

será inocente mi amor,

tanto como un nido

abrigaré nuestro amor


Tus manos de hierba,

tus ojos de sol,

serán mi naturaleza,

el camino mejor


Anhelo que lo nuestro

no se cuente por los meses,

sino por lo feliz que he sido

cuando tu estás presente


Que llegues le pido

al vacío estelar

y al acariciar tu pelo,

me pueda calmar


Tanto quiero y tanto pido,

y la luna es mi testigo,

que he guardado yo mis besos,

para compartirlos contigo.
Nao ELgueta*