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domingo, 17 de octubre de 2010

Nuevo Blog

 Estuve pensando que no creo que se deban mezclar mis pensamientos respecto a mi vida y lo que siento y pienso sobre lo que me sucede, con mi pasatiempo favorito; escribir. Es por eso que decidí tener dos blogs simultáneos en los que escribiré mis historias y MIS historias.


Si quieres ver el nuevo blog, sólo debes pulsar Aquí. Saludos, Nao ELgueta :)

lunes, 11 de octubre de 2010



Y allí nos encontrábamos, viendo televisión, solos. Yo te hablaba del difícil día que había tenido y tú no me oías.
-No me estás escuchando- te dije en voz baja- ¿Estás pensando en ella? Sé que verla hoy debe haber sido difícil para ti, pero ya la has olvidado ¿No?
-¡No es eso! Mi vida no gira en torno a ella, ni mi pasado- dijiste mientras te levantabas violentamente del sillón, y te asomaste por la ventana, afuera era un oscuro y gris atardecer de otoño, llovía.
- Si ya la has olvidado ¿Por qué entonces te irritas tanto cuando toco el tema? Las heridas cicatrizadas no se supone que duelan.
-¡Basta! Se supone que deberías entenderme y apoyarme, no cuestionarme-tu voz se quebró, pero la recuperaste rápidamente-. Al preguntarme sobre ella te haces daño a ti misma, lo sabes.
     Me tardé en contestar, cuando gritas, jamás puedo reaccionar en el instante.
-No es lo que importa- dije mientras me levantaba suavemente y con timidez del sillón- Quiero ayudarte, cueste lo que cueste, duela lo que duela. Sé que es difícil olvidar a la gente cuando te hiere, o te apuñala por la espalda. Sólo te quería recordar que cuentas con unos oídos y hombros disponibles para ti siempre- dije mientras una lágrima enmarcaba mi mejilla. Tomé mi codo con mi mano, como abrazándome a mí misma, mientras tú cerrabas las persianas.
     Desearía que estuvieras aquí. En cuerpo y alma. Que tu mente sólo piense en mí, porque soy la única que te puede hacer feliz. Tener todo lo que necesitas para estar completo. SER ELLA. Cuánto me gustaría ayudarte a dejar todo atrás, cambiar tu gesto de seriedad y mirada triste, a un rostro limpio de sufrimientos. Pero es más fácil subir a la luna de un salto, que poder hundirme en tu corazón e impregnarme en tu alma. Quiero que me ames porque poseo todo el amor que necesitas, y está esperando por ti. Quiero que aterrices y esta noche estés aquí, realmente aquí.
-Lo siento, ya no hablemos del tema- dijiste. Siempre se te ha hecho fácil huir a la hora de hablar de tus sentimientos.
-No puede ser que tú siempre...- no pude terminar la frase porque me callaste con un beso.
     Fue un beso distinto, fue con pasión, un ardiente beso. Me tomaste con fuerza entre tus poderosos brazos y  me llevaste en ellos a mi habitación. Me dejaste sobre la cama y te sacaste la camisa. Me asusté. Tus ojos tenían un oscuro y particular brillo. Era algo entre una lágrima y el asomo de un plan vil, como una venganza. Estaba desconcertada. No alcancé a decir palabra y tú ya estabas completamente desnudo y me estabas desvistiendo. Mientras besabas mi cuello suspiré:
-Siempre huyes.
     Pero, tal como hacías antes, no oíste. Me dejé llevar. Al fin y al cabo no sé qué es lo que quieres que te dé, pero estoy dispuesta a dártelo todo. Mientras tu ser está dentro de mí, sé que yo no estoy dentro de ti. Sé que mientras me besas, no piensas en mí. Pero a pesar de todo, te amo y mantengo la esperanza de que un día tus ojos vean realmente mi rostro mientras estamos conectados.
     Y afuera sigue lloviendo, dentro de mis ventanas también llueve pero tu labor ha terminado y te has quedado dormido. Quisiera que mi abrazo se sintiera tan cálido en ti, como el tuyo se siente en mí.














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Adelanto de mi nuevo blog, que se viene muy pronto.





A Giver.

    Tu encanto y magia se han esfumado, se han ido paulatinamente en todos los besos que regalas ¿Por qué haces esto? Regalas tus preciados labios como si fuesen miradas pasajeras. Has tenido ya tres parejas desde que ya no estamos “juntos”.
   ¿Es irónico no? Que has besado a tantas mujeres, pero a la ÚNICA que has amado, sólo te concedió un beso en la mejilla. Será tu castigo (casi) eterno, te lo has ganado y con cada acción libertina que cometes, te lo mereces cada vez más.







Locomoción colectiva

Con un sol de verano que se muestra pero nada abriga, esperé pacientemente a que pasara un colectivo con cupo para poder finalmente ir a mi casa a descansar. Tuve que esperar un poco más tiempo del que suelo esperar puesto que era la hora pick y yo había salido más tarde porque estaba rindiendo una prueba. Detuve un 116 y me subí. Dos cuadras más adelante se bajó del vehículo el señor que estaba al lado mío y quedé sola en los asientos de atrás. Frente a la estación de buses, alguien ha abierto la puerta en donde estaba la ventana por la cual yo miraba, y se asoma un chico normal, con rasgos normales y acento normal, preguntando si llegaba hasta cierto lugar al norte de la ciudad. El conductor respondió que sí y se bajó para abrirle el maletero y que guardara su maleta. Se sentó atrás, conmigo. Fue tan gentil en su manera de expresarse que me llamó la atención, aquello y su dulce tono de voz.
     Mucho más lejos y varias cuadras más, se sube otra persona, otra vida, otro ente, otro cuerpo, así que te corriste y quedamos brazo con brazo, pierna con pierna. Agradezco que la señora que se subió fuera rellena pues quedamos bien pegados. Sentí tu perfume, cálido y cautivador. El calor de tu cuerpo, muy reconfortante en aquel ambiente tan frío. Sentí cada músculo de tu brazo moverse cuando sacaste un celular de la pequeña mochila negra que llevabas. Se calló un lápiz de un bolsillo lateral, quisiste recogerlo pero era casi imposible pues la señora de rojo ocupaba mucho espacio, y estaba dormida así que no se movía. Me agaché y lo recogí, me reí y te reíste de vuelta algo nervioso. Seguí mirando por la ventana y tú disimulabas hacer lo mismo, pero mirabas otra cosa, a mí, mi cabello, mi cuello descubierto. Te quedé mirando por el espejo retrovisor y notaste que te había pillado, desviaste la vista rápidamente, esta vez no hubo risas.
     Se despierta y se baja la mujer de rojo, y sin ninguna prisa, tomas tus cosas para correrte y ocupar el espacio ahora vacío. Cerré mis ojos y deseé que no lo hicieras, pero lo hiciste de todas formas. Debes haber pensado que quería mi espacio, cuando era todo lo contrario. Cuando tu cuerpo se alejó del mío sentí un frío entremedio. Ya no te volví a mirar hasta el final del viaje. Dije “me deja en la siguiente entrada” y el colectivo se detuvo. Abriste la puerta, levantaste tu mochila y te bajaste. Luego yo bajé, y mirando hacia el suelo dije gracias. Has dicho “de nada” con esa dulce voz que no volveré a escuchar. Subiste al vehículo. Caminé unos pasos y volteé, me mirabas. Cuando mis ojos se cruzaron con los tuyos, tus cejas se arquearon  como entre sorpresa, despedida y pena ¿En qué habrás estado pensando? ¿Tendrás problemas muy graves? Tus ojos eso dicen.
     Sonreí, una sonrisa de hasta nunca y vi cómo el auto se alejó y lo perdí de vista. Una sonrisa, de hasta nunca...

viernes, 1 de octubre de 2010

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de lo que das.

Sólo cuando necesitas, te das cuenta de todo lo que has dado. Cuesta detenerse porque se te cae el mundo, pero tarde o temprano debes hacerlo. Y basta con que yo me pierda un tiempo, me dé un descanso, o simplemente decida aclarar mi mente, para que todo se vaya literalmente al suelo (por no decir a la mierda). Todos tenemos derecho a tomarnos nuestro tiempo de meditación incluyendo separaciones momentáneas con amistades, familiares, relaciones de todo tipo, sin tener que ser juzgados no? Bueno, debería ser así. Todos pasamos por momentos en los que todo el mundo nos parece irritable y en vez de hacer las cosas mal, preferimos hacer nada. Y he tenido muchos problemas este último año pero parece no ser excusa suficiente para nadie. Cada vez que quiero enojarme con alguien porque me falla, me pongo en su lugar y pienso “qué tanto me ha entregado la otra persona” y si veo que soy yo la que también ha fallado, no me enojo. Y me gustaría que todo el mundo pudiera hacer eso siempre, ponerse en los zapatos del otro. Antes de sacar apresuradas conclusiones y realizar dolorosas acusaciones. No es tan difícil la empatía, pero es fácil olvidarse de aplicarla. No hay nada de malo en expresar tus sentimientos sea como sea que te sientas, siempre cuando hables de cómo TÚ te sientes. Como dice un enunciado “la libertad propia, termina donde comienza la del otro”. Si vas a criticar o insultar o decir cosas feas asegúrate de que estés en lo correcto y no estés sacando conclusiones apresuradas porque hay huellas que nunca se borran, como el dolor que se siente cuando un ser querido te insulta. Si alguien no es contigo, ahora, lo que quieres que sea, no significa que nunca lo fue. Es fácil generalizar todo cuando te sientes abrumado, te ciega el árbol y eres incapaz de ver el bosque.




Fotografía: San Pedro de Atacama, Segunda región, Chile. Por Gerson Elgueta (mi hermano)

lunes, 20 de septiembre de 2010

Puede besar a la novia


             No es que esté ansiosa, pero no negaré que he idealizado el momento. MI BODA! Lo único que quiero es tener a aquel hombre que me ayude a ser feliz y esté a mi lado. Que me cuide y que yo lo pueda cuidar cuando su cascarón se vuelva débil. Que tengamos confianza pero que a la vez sigamos guardando esos pequeños gratos secretos que se van revelando mientras pasa el tiempo. Que me entregue más de lo que doy y yo le dé mucho más de lo que él me da.
          Amarnos… suena tan poco aquella palabra para aquel sentimiento que un día me llegará, juntos le inventaremos un nuevo nombre mucho más extraño porque “amor” es una palabra que usa todo el mundo como si fueran saludos. Cocinaríamos juntos, nos besaríamos, caminaríamos y muchas cosas de todo tipo las haremos juntos y con mucha alegría. Quiero que dure lo que más se pueda. Por eso espero que su personalidad sea compatible con la mía porque soy una mujer de carácter fuerte y me encanta pelear, es por eso que en vez de discutir necesito que sepa calmarme, no sé cómo lo hará, pero él sabrá hacerlo. Quiero que con mucho amor me una a su cuerpo, me ame, me acaricie y respire sobre mi cuerpo, serán momentos mágicos y yo le agradeceré siempre por mostrarme el mundo desde las estrellas.
                   
                Cuando llegue aquel día de la ceremonia el cielo será más azul, los colores todos serán más vivos, las flores desprenderán un olor más aromatizante, las aves cantarán más fuerte y los árboles bailarán al ritmo del viento mientras nosotros pasamos, saludando con sus hojas deseándonos lo mejor. Y en la noche, el sonido del mar potente se escuchará cerca de nosotros, las estrellas brillarán con entusiasmo y hasta la luna se detendrá a mirarnos con su maternal fase mientras nos bendice con el manto azul que cubre lo terrenal cuando ella está feliz.
                 Aquel día yo caminaré hacia el altar y lo único que quiero hacer es sonreír mientras miro a tus ojos porque será tanto lo que veré en ellos. Espero tener la concentración para poder seguir adelante sin perderme en ellos aquel momento, al menos no del todo. Observaré tu mirada, tus brillantes ojos que se abren como enormes portones de aquella alma que será mi alma también, tu boca que sonreirá tan grande pero a la vez se doble porque sentirás tanta alegría que querrás llorar. Yo y tú separados por un pasillo. Mientras camino hacia ti, tú pensarás que seré lo más cercano del cielo que jamás estarás y aunque sé que es romanticismo e idealización, yo me sentiré de la misma forma respecto a ti. Los ángeles tocarán arpas y cantarán al mismo tiempo, porque el paraíso no se encuentra en el cielo, sino en tus ojos, sino en mis ojos, sino en nosotros.
                  Aunque me gustaría una ceremonia en la playa iluminada por velas, y considerando que no soy cristiana, si me lo pidieras accedería a casarme por la iglesia si fuera tu deseo. Quiero amarte como nunca he amado antes, complacerte, hacerte feliz y que tú me hagas reír, con eso amor, seré dueña de las llaves del Edén.
                 Y por último… haré que el mundo se detenga cuando digamos “acepto” y nuestro beso sea el principio de una larga historia llena de momentos y clichés bobos que a veces son inevitables.