Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de abril de 2012

¡Los invito a debatir!


     Desarrollen sus propias ideas, vayan más allá del comentario colectivo, de adoptar el pensamiento prefabricado por alguien más, de dejarle el trabajo de pensar a alguien más. Cuestiónense y cuestionen antes de adoptar una concepción ajena. 
     Discutan y planteen sus puntos de vista, evalúen los argumentos de la parte contraria y pregunten el por qué de cada uno, descarten las falacias, contradicciones, ataques al oponente y todos aquellos que se autoinvaliden.
     Si algo no les parece bien, coméntenlo, háblenlo, discútanlo, pero por sobre todo, intenten encontrar una posible solución o el grano de arena que puedan aportar a la situación.
     RECUERDEN QUE: tener distintos puntos de vista, NO nos hace enemigos, y debatirlos nos llena de cultura y nos abre la mente. Tampoco teman a cambiar de pensamiento, que no les digan que 'se están dando vuelta la chaqueta', que la mente es libre y nuestras ideas también maduran. Saber darse cuenta de nuestros errores y admitir otras perspectivas es un trabajo costoso, pero si acertamos, muy valioso.
     Las personas que en medio de un debate se dan por vencidos y 'allá tú con lo que pienses'+descalificativos, no son personas interesantes.
     ¿Cuándo fue la última vez en que te quedaste sin argumentos frente a alguien en un debate? Guarda ese momento, hasta que la sociedad en general vuelva a perderle el miedo a la crítica y a ser criticados, no son momentos comunes.


domingo, 13 de febrero de 2011

Soy siempre la que huye.


Soy tan predecible cuando del amor se trata. Siempre huyo, siempre evado. Cuando debo jugármela por aquel que quiero lo hago con todo lo que pueda pero siempre con respeto hacia la persona y respetando cada límite, pero cuando se dan las cosas me acobardo y me pierdo entre excusas ¿A qué le tengo miedo? He pensado que quizás sea miedo al compromiso, estar con alguien, sentir que me quitan libertad. O quizás es porque mis padres son divorciados y en mi inconsciente pienso que cualquier relación mía terminará de la misma forma, desastre, llanto, dolor, etc. 

Desde pequeña he querido tener una relación estable con alguien, sentir muchas mariposas y ser feliz. Cegarme por amor a mi pareja, seguirla a donde vaya, tenerla en mi mente y que a su vez me tenga en la suya. Realmente cuando lo pienso así, oníricamente, no me importaría que fuese destructiva o me alejara de la gente que quiero, es egoísta lo sé, pero quiero que por una vez al menos alguien me haga sentir como si no hubiese nada más en el mundo. Tener a quién dedicarle tanto amor, tanto poema que tengo para escribir, alguien reciba los textos que escribo y dedicarle toda mi cursilería y que sea bien recibida. Unos labios que sean sólo míos, un cabello para acariciar, son otros rincones para recorrer, otro cuerpo completo, entero para mí.

Cuando me invitan a salir siempre hayo la excusa para no asistir: no me dejaron ir, no ando con celular, no tengo transporte, se enfermó una amiga, tengo una cena familiar. Por algo dicen que “el que busca, encuentra”, si busco excusas lo más probable es que encuentre millones para decirle a la persona y justificar mi inasistencia o la completa cancelación de la salida.

Me pregunto si, ¿Algún día vendrá alguien a quien quiera tanto que pierda cualquier inhibición y así pueda superar este miedo aún un tanto inexplicable o esto depende 100% de mí? Sea como sea, estoy abierta a nuevas posibilidades y trataré de no ser cerrada en cuanto a las salidas y los desconocidos en especial  porque por el momento en mi círculo cercano no existe alguien que me atraiga.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Por segunda vez III

     Miedo, tengo mucho mucho de ese sentimiento guardado dentro de mí en este momento. No puedo siquiera asimilar que me encuentro en esta situación. Jamás en mi vida consideré siquiera repetir de curso. Pero hoy esto se acerca como una realidad probable y amenazante. Tengo mil excusas para “justificarme” como que se divorciaron mis padres, me separaron de mi hermano, se murió mi abuela paterna, perdí al hombre que más he querido en esta vida, me alejé de mis mejores amigas, me han ofendido, herido, y decepcionado mucho este año, mi abuela materna la internaron de urgencia en el hospital. Pero ninguna es suficiente para justificarme ante mí misma.
     Soy terca pero no tonta. Puedo ver y tengo claro, todo el lado ‘bueno’ del asunto; subir mi promedio, mi NEM, madurar lo que no he madurado, aprender de verdad la materia. Y todo aquello que los repitentes reiteran una y otra vez para consolarse a sí mismos. Pero todo eso junto, no le hace peso en la balanza al sentimiento de vergüenza y decepción. Vergüenza de mí misma de lo que soy y lo que no alcancé a ser, porque si no tengo buenas notas es por floja, despreocupada, y carente de fuerza de voluntad, todo depende de mí pero me cuesta controlarlo de todas formas. Y aquella decepción que generaré en mi familia, y con familia me refiero a mi padre. La cara que pondrá cuando sepa que (si es que sucede) repito de curso. Él, que tiene un hijo egresado de la carrera de Kinesiología con el mejor promedio de toda la generación y un diploma al mejor compañero, una mezcla perfecta, y el otro hijo, estudiando Medicina en la ciudad y universidad que quiere. Sé que es malo compararse con los demás pero yo los llamo modelos a seguir, una especie de musas. Una amiga me dijo que no llegaría a ningún lado si me preocupaba de lo que los demás pensaran de mi “error” porque cuando me halle tirada en el suelo, aunque quieran, no podrán recogerme, que soy sólo yo y mi opinión sobre mí misma lo que importa. Pero ¿cómo puedo ser tan egoísta? Es decir, sí estoy consciente de lo que quiero y de lo que pienso de mí al reprobar, porque es sobre todo lo que destaca, mis sentimientos sobre mí misma. Pero pase lo que pase, nunca me hundiré sola. A mi familia y amigos no les dará lo mismo, se limitarán al hablar de ciertos temas frente a mí. Sé que la vida sigue, que el mundo no se acaba aquí, sé que puedo subir mis notas, pero no me siento preparada para afrontar otro golpe de la vida, menos uno así.
     Es un año... 365 días, 12 meses de retraso. ¡UN AÑO ES DEMASIADO TIEMPO! Nunca me imaginé graduándome un año después, viendo materia un año después, dando la PSU un año después, estando con compañeros un año menores, entrando a la Universidad un año más tarde. Diciéndole a mis tíos y primos que sí, que yo estaba el año pasado en III° medio, pero que éste año igual. Sonriendo incómodamente cuando me pregunten por qué pasó, porque la respuesta es demasiado larga e íntima.
     Y no voy a prometerle a las estrellas y al cielo que si me ayudan a pasar de curso yo voy a estudiar más, ser mejor estudiante, disciplinada, responsable, porque no quiero seguir sumando derrotas a mi lista, o quizás sí lo haga. Ni siquiera saber que tuve consecutivos bloqueos emocionales pueden consolarme de que no fue tanto mi culpa sino de la situación en la que fui puesta.